sábado 29 de agosto de 2009

El 8 de corazones


Hay corazones desdichados...

Corazones de bajos anegados
por la insulsa caricia de la soledad...

Corazones vagos cuya insólita
pereza agradece las despedidas...

Corazones hilados en espino;
tozudos, bravucones, rumiantes
en su quehacer diario...

Corazones cómicos encarnados
en un Romeo muerto,
en una Julieta viva...

Corazones verdes lavados
con hirviente agua,
aclarados con lejía,
secados al sol de agosto...
¿Aún verdes?

Corazones en busca
del odio eterno que
engullen con ansia cariño...

Corazones de piruleta que
anhelan ser gominola...

Corazones famélicos cuyos
aguzados huesos trocan
arrumacos en catástrofes...


Desdichados corazones hay latiendo,
latiendo porque hay corazones...

A mis mejores momentos...
F. J. Medina Fdez


domingo 7 de junio de 2009

Carceleros


Traté de retenerlo como a cualquier otro, al fin y al cabo ése era mi trabajo. No obstante, en el rostro de áquel ya se intuía un plan que escaparía a mi ingenio. Ataduras envejecidas ya por el tiempo a punto de romperse. Lazadas al límite de su extensión. DEFCON 2. eSeOeSe.
Si de cartas iba la cosa, mientras esperábamos órdenes del general, lánzamos un órdago y apretamos con mimo aún más las sujecciones. Los indicadores de tensión, sacudida tras sacudida del reo, alcanzaban niveles próximos a los de colapso inminente. La situación era crítica cuando agobiado, de un portazo irrumpió el jefe en la celda. Los mandatos eran claros y venían de muy arriba:
"No tratar de mantener al preso bajo custia ni un minuto más". Así fue como dimos un paso atrás, observando el dantesco espectáculo del fracaso de nuestra razón de ser. Así quedó libre y abandonó la prisión con diminutos pero decididos pasos, sin resentimiento hacia ninguno de los cárceleros que allí nos encontrábamos en ese momento. Así desapareció a lo lejos...
A la mañana siguiente, cuando caminaba por el pasillo camino a casa, escuché comentar a dos operarios: "Esta noche hubo un
exitus". Puede sonar extraño, pero dos pasos más adelante pensé: "Sí, esta noche hubo un éxito". Y satisfecho de haber hecho lo mejor en cada momento, el sol me cegó al poner mi primer pie fuera del hospital...


A todos los GOOMER´s...

F. J. Medina Fdez

viernes 24 de abril de 2009

El remedio


De vuelta a casa pensé...:

" Quien nunca será y
quien siempre podrá ser..."


Como un héroe ataviado de palabras,
hilvané presto y ágil
en el campo de batalla,
con expresión de mendigo
y habla de rey,
los envenenados vocablos
que sutilmente ensarté.

Mas esta amarga ponzoña,
no mata sino a aquellos
que no toman de tu boca,
ese cálido remedio
que a la vez que calma,
sofoca...

En agónica danza,
sumiso peregrino
en busca del ungüento de tus labios,
sin atisbar a comprender
las nimiedades,
que inundan mi cabeza
en los instantes antes de caer.

Y así abatido,
de bruces contra el suelo
golpeo,
al tiempo que poco a poco balbuceo:
"...no le niegues a un moribundo un beso..."


A "Irene" ,
por regalarme
un par de horas de su vida...

F. J. Medina Fdez

jueves 26 de marzo de 2009

Perdona mi descuido


Se me olvidaba decirte algo...:

A veces me gusta cerrar los ojos
e imaginar que recorro tu cuerpo...

Recordar que existen cosas
más suaves que la seda y
más cálidas que el sol...

Que puedo empaparme de ti
y por mucho que me cale
no pasaré frío...


A veces me gusta soñar
porque sé que tú lo harás realidad...


A los 9000 kilómetros
que nos separarán...

F. J. Medina Fdez

sábado 14 de febrero de 2009

14 de febrero

San Valentín no es para los que estamos enamorados:


más bien sirve para recordar al resto, 
los tiempos en que fueron amados...


(...)

F. J. Medina Fdez

domingo 8 de febrero de 2009

Tras los pasos

Aquella tarde, tras despedirse, tomó media vuelta e inició jubiloso los escasos metros que lo separaban de su casa. Poco después se detuvo, como pensativo. Gastó varios segundos con la mirada perdida en el infinito y finalmente se dio la vuelta. No pensó en hacerlo, sólo lo hizo y, aunque creo que no entendió muy bien porqué, tampoco lo cuestionó. Puede que quisiera desafiar a la distancia que divergente se establecía entre ellos; o puede que inconscientemente recordase lo mucho que le gustaba mirarla; o simplemente, puede que sintiese que debía haberle dicho antes de irse lo encantadora que la hacía el nuevo collar rojo que había comprado esa mañana...

Sea como fuere, digno del mejor final de película, permaneció allí unos instantes viendo como ella se alejaba ajena a la escena. Después, decoró su rostro con una sonrisa, tomó aire y prosiguió su camino... Contento, pues a menudo, las despedidas se ven coloreada por el inicio de la cuenta atrás del reencuentro...

Yo, sólo fui testigo por casualidad y ahora, me pregunto si esa chica llegó a saber alguna de las cosas que pasaron por la cabeza de aquél chaval ese día. Llámenme soñador, romántico o cursi; pero me gusta pensar que sí... Y algo me dice que así fue. ¿Por qué será?
     

 
    
A todos aquellos que
dirigen una mirada atrás,
y sonríen...

F. J. Medina Fdez

domingo 14 de diciembre de 2008

...43...


A pleno sol, bebo café del mar recordando el roce de tu cuerpo. Mientras existas, seguiré sintiendo que estás matándome suavemente, que quiero tener tu presencia, que no sé mañana, sé de hoy… A tu lado.
            Si tú no estás, gritaré ¡bésame!,
los sonidos del silencio tornarán mis ojos tristes y, la certeza de que estaré perdiendo mi religión, me adentrará en el otoño. La gélida lluvia de noviembre alentará mi instinto animal y, sólo si pongo corazón, lograré derrotar al virus del miedo.
            
Una canción para los amantes pediré en aquel chambao con vistas al mediterráneo, donde entre dos aguas, te convencí de que eras la princesa de mis sueños.
            ¿Qué andarás haciendo ahora? Allá donde te encuentres, espérame, porque jamás estaré a más de un minuto de ti.
No quiero una espera. Ni Lucía, ni mamá Dolores, ni nada que papá me cuente otra vez puede retenerme lejos de ti. En este camino, porto mi corazón de mimbre repleto de los secretos que cada día guardo para regalarte.
            ¿W
ith or without you? Mejor contigo. La historia de mi vida es el relato de una historia de amor, de volver, de un hombre en la luna… Con sólo una sonrisa volverás a ponerme al filo y, si en un instante te digo que más no puedo y me arrojo a las arenas de soledad; sé feliz, porqué siempre, en cualquier lugar, mi amor será tu amor…



A mi primera vez...

F.J. Medina Fdez 

domingo 9 de noviembre de 2008

Instinto asesino

No hay nada más grande que sentarme contigo en un bordillo y dispararle de nuevo a las horas. Ver cómo caen una tras otra y echarlas a un enorme saco. Tarde tras tarde alimentar nuestro instinto asesino. Intentar llenar la bolsa más y más. Exterminar el tiempo, que no vuelva a pasar y, mientras eso ocurre; comernos aquellas que se han dejado cazar...



A las que aún quedan...

F. J. Medina Fdez

sábado 27 de septiembre de 2008

Toda la vida es ahora


Hoy no, ¿cuándo? ...

Me alegro soñando un cielo ajetreado,
aún ensimismado,
en girones subordinados a
antojos sin techo...

Aquellos huidizos mimos
rebrotan erizados,
bárbaros comedidos,
nietos malcriados.
      Afloran tiernos nunca ñoños,
  amanece la luna para
estos dos locos...

                                         ... Ahora ...


A la vida que pasa 
mientras pensamos 
en el futuro... 


F.J. Medina Fdez

lunes 21 de julio de 2008

Paradoja


Un día más también es un día menos...

A nosotros los "MIR"...

F. J. Medina

sábado 7 de junio de 2008

El viaje


Caía la noche en la pequeña aldea de Teirán situada en la ladera norte del Everest. Los diminutos copos de nieve que habían empezado a caer, y la fría brisa que se colaba por las esquinas del pueblo, auguraban una larga noche de ventisca. El Maestro, ataviado únicamente con una impoluta túnica blanca, aguardaba sereno en el templo la llegada de los chiquillos de la aldea. El silencio reinaba en el salón. Únicamente perdía protagonismo durante los breves instantes que duraban las sutiles crepitaciones provenientes de la cachimba de la cual fumaba. Con la cabeza gacha, y una espesa masa de humo flotando a su alrededor, transmitía una imagen casi fantasmagórica. Inmóvil cual pétrea figura, como si de un difunto se tratase… Hasta que alzó la voz:

- Poco silencioso para ser monje y demasiado abrigado para ser tibetano. –afirmó con voz grave el maestro mientras dirigía la mirada hacia una de las columnas del templo.- ¿Qué te trae por aquí joven?
- Discúlpeme maestro. Mi nombre es Harold. Soy bohemio. Dejé a un lado todo lo que tenía para viajar por el mundo, y así llevo haciendo desde hace años. – replicó el extraño a la vez que se acercaba al monje.
- No pareces un mendigo, ni un necio. Tampoco un desgraciado. La vida te ha tratado bien y sin embargo has obviado todo lo bueno que te rodeaba para embarcarte en una empresa llena de riesgos, incertidumbre y soledad. – reprendió con tono severo el maestro - ¿Qué te ha llevado a cometer tal locura?
- Curiosidad. En mi aldea somos sólo doce. Quería averiguar cuántos tipos de personas existen. – contestó el chaval sentándose junto al monje.
- Y bien, ¿a qué conclusión has llegado? – cuestionó el maestro a la vez que colocaba su mano sobre el hombro de Harold.
- ¡Puf! Que ni en un millón de vidas dedicadas a esto lograría hallar la respuesta. – exclamó con cierta arrogancia Harold – Únicos e irrepetibles, todos y cada uno de nosotros, ¿no es así maestro?


El monje esbozó una leve sonrisa ante la obviedad de la afirmación del viajero, y acto seguido prosiguió:

- No te falta razón mi querido muchachuelo, sin embargo, ya que tomaste tantas molestias en buscar respuesta a tus inquietudes, este decrépito y mustio anciano, compartirá contigo la fuente de toda su sabiduría; su experiencia, y mi experiencia clama que sólo existen dos tipos de personas. – aseveró el viejo de manera tajante.
- ¡¿Cómo puede ser eso?! – exhortó algo molesto el muchacho.
- Pues bien, allá donde fui, sin importar el lugar ni el tiempo, sólo encontré dos tipos de personas: La que te mira y la que te contempla, la que te oye y la que te escucha, la que te toca y la que te acaricia, la que ríe tus sueños y la que llora tus alegrías, la que te toma la mano y la que te da la espalda, la que dice hasta luego y la que vuelve, la que saluda y la que se alegra de verte, la que abre la puerta y la que te invita a pasar, la que intenta lo difícil y la que consigue lo imposible…

El joven escuchaba atónito las enseñanzas del maestro, con los ojos clavados en el infinito, como revisando el negativo de su vida a cámara lenta, como percatándose de que antes de iniciar su andanza ya conocía la solución.

- …así es hijo mío, sólo dos tipos, sólo dos grupos. Los que viven en el pasado y los que disfrutan de la nostalgia, los soñadores y los emprendedores, los que piensan y los que actúan, los que saltan y los que se dejan caer, los que participan y los que ganan, los que toman un trago y los que ahogan sus penas, los que dan envidia y los que despiertan admiración, los que se queman y los que arden, los que ven en la muerte un punto y final, y los que le ponen dos puntos suspensivos…

El resto y tú… Nunca lo olvides, el resto y tú...



A ti que lo lees...

F. J. Medina Fdez